La pregunta atravesó a Emma más profundamente de lo que esperaba. Dudó —solo brevemente— antes de responder con honestidad. —Sí —dijo—. Te ama. Cometió errores, grandes errores. Pero el amor no desaparece. Solo necesita mostrarse de la manera correcta.

Lily asintió, absorbiendo las palabras. —Tal vez… tal vez podamos intentarlo de nuevo. Despacio.

Emma sonrió gentilmente. —Despacio está bien.

En las semanas siguientes, comenzaron las visitas supervisadas. Daniel abordó cada una con paciencia, humildad y un deseo visible de reconstruir la confianza. Lily permaneció cautelosa pero abierta, encontrándose con él a mitad de camino.

Una tarde, mientras Emma veía a Lily caminar hacia Daniel en el centro de visitas, se dio cuenta de algo importante: sanar no era un momento, era un movimiento. Un viaje constante, a veces desigual, moldeado por la responsabilidad, el coraje y el amor.

Y por primera vez en mucho tiempo, el futuro se sentía menos como algo a lo que temer y más como algo que moldear.

Si alguna vez has navegado por un viaje de sanación difícil, ya sea para ti o para alguien que amas, realmente me encantaría saber cómo encontraste tu camino. Tus experiencias podrían inspirar a alguien que lo necesite hoy.